Había una vez, 4 niños chiquitos en una sala, medían en promedio 1,40 y un señor de muchos muchos muchos centímetros más. Estaba en ese mismo sitio, una señora que acomodaba las flores, ponía música y caminaba por toda la casa hablando por teléfono con su mamá que no vivía en la misma ciudad.
En ese lugar había también unas cajas que para esos niños eran extremadamente grandes y, que para sacar algo tocaba introducirse cuerpo completo, corriendo el peligro de quedar dentro de ellas. Había otra opción, llamar a papá para que colaborara con la causa.
Una de las cajas era rectangular y larga, tenían orden de no sacar nada sin verificación del papá, porque tocaba tener cuidado con lo que había adentro: el árbol de navidad. Les parecía gigante, y solo O., por su altura era capaz de llegar hasta la punta que tocaba exactamente el techo de la casa.
La base del árbol, siempre fue la peor parte y requería de cierta lógica que los niños no tenían, excepto por la segunda hija, que aprendió rápido como era que se armaba. Mientras tanto, la mamá iba recogiendo lo que año tras año se le caía al árbol al sacarlo de la caja, así al final no habría tanto reguero. Puesta la base, era el momento de la abertura de cada rama, que también tenía su lógica y orden entonces seguía siendo responsabilidad de los que pusieron la base.
La hermana mayor, cantaba el cd de Mariah Carey ” All i want for christmas is you”, mientras que el tercero sacaba los adornos de las cajas y la última esperaba con ansias poder enchufar las lucecitas.
Puesta la base, abiertas las ramas, enredadas las luces, colgadas las campanitas, los moños, y las 4 cartas al niño Dios, se daba la bienvenida a la navidad en la casa Serrano- Ardila.
Así han pasado muchos años, con algunos cambios por aquello de la lejanía, ahora nos toca poner en vez de uno, dos arbolitos. Sin embargo aprendimos a poner la base, a abrir las ramas como lo hizo mi papá año tras año y a poner las luces como las ponía Anama, de una manera casi perfecta para que no quedaran huecos en el árbol.
Con el tiempo nos sigue pareciendo igualmente grande y mágico este árbol que se pone el último fin de semana de noviembre hasta el día después de la llegada de los reyes magos.
Aquí se los presento:

La base se nota ahí!


Mi tía, que tiene las manos mas creativas y colaboró con la causa

Después de 2 días así quedó la Navidad en la casa

Les debía la foto de mi balcón verde!